La semana pasada salió a la luz una noticia que confirma algo que muchas mujeres ya sospechábamos: incluso las instituciones que deberían cuidarnos siguen usando el cuerpo masculino como la "norma" para hablar de nuestra salud.
¿Qué pasó?
En abril de 2026, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) publicó un informe oficial sobre los riesgos nutricionales de la mujer durante la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia. El documento incluía recomendaciones de ingesta de hierro y vitamina C... pero esos valores salieron de estudios hechos directamente en hombres, sin ninguna advertencia sobre ese detalle nada menor.
Quien lo detectó fue Sonia de Pascual-Teresa Fernández, investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (CSIC) y miembro de la Asociación Española de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), mientras trabajaba en un proyecto sobre vitamina C dirigido justamente a mujeres en la perimenopausia. Lo curioso, y lo más indignante, es que la fuente original europea, la EFSA, sí advertía repetidamente que esos datos procedían de estudios hechos solo con hombres y que se habían extrapolado matemáticamente al resto de la población. Esa advertencia se perdió en el camino cuando se adaptó al informe español.
Ante la denuncia, la propia ministra de Igualdad, Ana Redondo, pidió revisar el informe: "esperamos que no se vuelva a repetir", declaró. La AESAN ya ha pedido a su comité científico que lo revise y ha anunciado que incluirá una nota aclaratoria sobre el origen de esos datos. De momento, eso sí, el documento sigue publicado y disponible tal cual.
¿Por qué esto no es un simple "detalle técnico"?
Durante la perimenopausia y la posmenopausia, el cuerpo atraviesa cambios hormonales y metabólicos que sí modifican cómo absorbemos y necesitamos ciertos nutrientes. Basar una recomendación oficial en datos de hombres no es solo impreciso: puede llevar a que millones de mujeres reciban una guía que no fue pensada para su cuerpo en esta etapa.
Y esto no es un caso aislado. Es un ejemplo más de un patrón histórico en la medicina y la investigación: el cuerpo masculino como estándar, y el nuestro como una variación "con ruido estadístico".
¿Qué podemos hacer con esta información?
- Cuestionar, con respeto, las recomendaciones genéricas. Si una guía nutricional o médica no aclara en qué población se basó el estudio, vale la pena preguntar.
- Buscar profesionales que sí se especialicen en salud femenina en esta etapa. No toda la información general aplica igual durante la perimenopausia y la menopausia.
- Seguir exigiendo, como comunidad, más investigación específica en mujeres. Cada denuncia como esta ayuda a que se corrijan estos vacíos.
En Vive Tu Balance seguimos creyendo que la mejor defensa es la información clara, verificada y en nuestro idioma. Por eso seguimos publicando contenido que te ayude a entender qué está pasando en tu cuerpo y a hacer las preguntas correctas cuando consultes con tu médica o médico de confianza.
Aviso importante
Este contenido tiene fines informativos y no constituye consejo médico ni nutricional individualizado. Ante dudas sobre tu alimentación en esta etapa, consulta con tu médica o un profesional especializado en nutrición.
- elDiario.es (agosto de 2026). La Agencia Española de Nutrición publica un informe sobre mujeres con menopausia con datos obtenidos en hombres.
- elDiario.es (agosto de 2026). Igualdad pide que se revise el estudio sobre menopausia con datos de hombres: "Esperamos que no se vuelva a repetir".
- Infobae (26 de agosto de 2026). Un estudio sobre la alimentación en la menopausia utiliza datos obtenidos en hombres: "No hay evidencia científica para mujeres mayores de 40 años".
- que.es (27 de agosto de 2026). La AESAN rectifica el informe de menopausia por usar datos de estudios realizados solo con hombres.