Antes de pensar en un suplemento, vale la pena mirar el plato. La alimentación sigue siendo la base para cubrir las necesidades de Omega-3, y entender cuánto aportan realmente los alimentos ayuda a saber si hace falta un apoyo adicional o no.
Las fuentes marinas: las más eficientes
El pescado azul es, con diferencia, la fuente más directa de EPA y DHA, porque no requiere ningún proceso de conversión en el cuerpo.
- Caballa: aproximadamente 4,6 g de EPA+DHA por 100 g — el pescado más concentrado.
- Salmón salvaje: entre 2 y 2,6 g de EPA+DHA por 100 g.
- Sardinas (frescas o en conserva): entre 1 y 2,5 g de EPA+DHA por 100 g.
- Arenque y anchoas: entre 1 y 2,5 g de EPA+DHA por 100 g.
- Trucha: entre 0,8 y 1,5 g de EPA+DHA por 100 g.
Cuánto hay que comer
Con 2-3 raciones semanales de pescado azul (unos 100-150 g por ración) se cubre, en promedio, la recomendación diaria de 250-500 mg de EPA+DHA. Una sola ración de salmón puede cubrir de 7 a 15 veces esa dosis mínima diaria. Las sardinas en conserva son de las opciones más accesibles: una lata estándar aporta alrededor de 1.500 mg de EPA+DHA.
Las fuentes vegetales: útiles, pero con una limitación real
Las semillas de chía y de lino, junto con las nueces, son ricas en ALA (ácido alfa-linolénico), el Omega-3 de origen vegetal. El problema es que el cuerpo humano convierte este ALA en EPA y DHA de forma muy limitada: solo entre un 5-10% se convierte en EPA, y menos del 1% en DHA. Esta conversión suele ser algo más eficiente en mujeres que en hombres, pero en cualquier caso sigue siendo baja.
- Semillas de chía: 10 g aportan aproximadamente 1,7 g de ALA (mejor si se consumen molidas).
- Semillas de lino molidas: 15 g aportan aproximadamente 3,4 g de ALA.
- Nueces: un puñado de 20-30 g al día es una cantidad práctica y se ha asociado consistentemente con mejor memoria y atención.
Estas cantidades cubren, en la práctica, la ingesta media recomendada de ALA (en torno a 1,1-1,6 g/día, según el consumo calórico de cada persona), pero no sustituyen el aporte directo de EPA y DHA del pescado azul o las algas.
Para quienes no comen pescado: el aceite de algas
El aceite de microalga (Schizochytrium sp.) es la única fuente vegetal que aporta EPA y DHA ya formados, sin depender de la conversión limitada del ALA. Es la opción recomendada para quienes siguen una alimentación vegana o vegetariana y quieren asegurar niveles adecuados de estos ácidos grasos, especialmente a nivel cerebral.
Una combinación práctica para el día a día
- 2-3 raciones semanales de pescado azul, priorizando variedades pequeñas (sardina, caballa, anchoa) que concentran menos metales pesados.
- A diario, 1-2 cucharadas de semillas de chía o lino molido, o un puñado de nueces.
- Si la ingesta de pescado es baja o nula, considerar un suplemento de Omega-3 de calidad verificada como apoyo, no como sustituto de la alimentación.
Si quieres entender mejor por qué este nutriente cobra especial relevancia a partir de los 45 años, puedes leer también nuestro artículo sobre Omega-3 y menopausia.
Esta información es educativa y no sustituye una valoración nutricional individualizada. Ante dudas sobre tu alimentación o la necesidad de suplementación, consulta con tu médico o dietista-nutricionista.
- Comisión Europea (2012). Reglamento (UE) nº 432/2012 — Declaraciones autorizadas de propiedades saludables: el EPA y el DHA contribuyen a la función normal del corazón (250 mg/día).
- EFSA NDA Panel (2010). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for fats, including saturated fatty acids, polyunsaturated fatty acids, monounsaturated fatty acids, trans fatty acids, and cholesterol. EFSA Journal, 8(3), 1461.
- Baker EJ, Miles EA, Burdge GC, Yaqoob P, Calder PC (2016). Metabolism and functional effects of plant-derived omega-3 fatty acids in humans. Progress in Lipid Research, 64, 30-56.
- EFSA NDA Panel (2021). Safety of oil from Schizochytrium limacinum (strain FCC-3204) for use in food supplements as a novel food pursuant to Regulation (EU) 2015/2283. EFSA Journal, 19(1), e06345.