Hasta ahora, cuando hablamos de té verde en este espacio, nos referimos casi siempre a la infusión clásica o a su extracto concentrado en cápsulas. Pero existe una tercera forma, con su propia identidad, su propia historia y su propia ciencia: el matcha. Vale la pena entender qué lo hace tan distinto, porque no es simplemente "té verde en polvo".
La diferencia empieza en el cultivo
Antes de la cosecha, las plantas destinadas a convertirse en matcha se cubren durante varias semanas para reducir su exposición directa al sol. Esta sombra prolongada cambia la fisiología de la hoja: intensifica la producción de clorofila (de ahí su verde tan intenso y particular) y favorece el desarrollo de aminoácidos, especialmente la L-teanina, un compuesto que prácticamente no está presente de la misma forma en un té verde cultivado a pleno sol.
La diferencia continúa en cómo se consume
Con el té verde tradicional, las hojas se infusionan en agua caliente y luego se retiran: lo que ustedes toman es lo que el agua logró extraer de la hoja. Con el matcha, el proceso es distinto por completo: las hojas jóvenes se muelen hasta convertirse en un polvo finísimo, y ese polvo se disuelve entero en el agua o la leche vegetal. En otras palabras, no están extrayendo compuestos de la hoja — están consumiendo la hoja completa.
Esta diferencia tiene una consecuencia directa: al tomar la hoja entera, el matcha aporta una concentración considerablemente mayor de catequinas, incluyendo EGCG, en comparación con una taza de té verde en infusión, donde buena parte de esos compuestos se quedan en la hoja que se descarta.
¿Por qué esto les importa?
Porque no se trata solo de una curiosidad botánica: la forma de cultivo y de consumo del matcha explica por qué su perfil es tan particular — un compuesto de cafeína natural combinado con una concentración inusualmente alta de L-teanina, la misma combinación detrás de la sensación de "energía calmada" que muchas personas describen al tomarlo, y que profundizaremos en el próximo blog de esta serie.
También explica por qué el matcha tiene un lugar propio dentro de la familia del té verde: no compite con la infusión clásica ni con el extracto concentrado en cápsulas — los complementa, cada uno con un propósito distinto según lo que busquen en cada momento del día.
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- Weiss DJ, Anderton CR (2003). Determination of catechins in matcha green tea by micellar electrokinetic chromatography. Journal of Chromatography A, 1011(1-2), 173-180.
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