Durante décadas, la caída del deseo sexual en la menopausia se trató como algo inevitable, casi "parte del paquete" de hacerse mayor. Esa idea ya no se sostiene: la sexualidad femenina después de los 50 tiene una base fisiológica bien estudiada, y —esto es una novedad real— por primera vez existe un tratamiento oral aprobado específicamente para el bajo deseo sexual en mujeres posmenopáusicas.
Lo que cambia (y por qué)
El deseo, la excitación, el orgasmo, la satisfacción y el dolor son las cinco dimensiones que definen la función sexual femenina, y la menopausia puede afectar a cada una de ellas de forma distinta. La caída de estrógenos, progesterona y también testosterona —esta última, con un papel real aunque menos conocido en el deseo femenino— explica gran parte de estos cambios.
Lo que dice la evidencia
- El dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia) es uno de los síntomas más citados de la atrofia y la sequedad vaginal en la menopausia; en muestras clínicas, los estudios reportan cifras de entre un 11% y más de un 45%.
- Un estudio de 2025 con más de 900 mujeres de entre 40 y 79 años encontró que la actividad sexual regular (en los últimos 3 meses) se asocia a menor probabilidad de dolor vulvar, sequedad e irritación —un motivo más para no evitarla por miedo al dolor, sino para tratar la causa.
- En diciembre de 2025, la FDA aprobó una indicación ampliada de flibanserina para el bajo deseo sexual en mujeres posmenopáusicas menores de 65 años —el primer y único tratamiento oral aprobado específicamente para esta indicación.
El mapa de opciones, según el síntoma
- Sequedad y dolor (dispareunia): estrogenoterapia vaginal local —el tratamiento con más respaldo para este síntoma específico.
- Bajo deseo sexual: terapia hormonal sistémica (estrógenos ± testosterona) o, desde finales de 2025, flibanserina oral en mujeres candidatas.
- Función pélvica y sensibilidad: fisioterapia de suelo pélvico, ejercicios de Kegel.
- Casos complejos o multifactoriales: DHEA vaginal, tratamientos regenerativos (PRP, láser) —con evidencia creciente pero aún en desarrollo comparativo.
Un mensaje importante
Muchas mujeres nunca mencionan sus dificultades sexuales en la consulta ginecológica, y muchos profesionales tampoco preguntan de forma activa —una revisión sistemática de 2025 documentó justamente esa brecha de comunicación como una barrera real para recibir ayuda. Nombrar el síntoma, aunque incomode al principio, es el primer paso hacia el tratamiento.
Aviso informativo
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. La flibanserina y la terapia hormonal requieren valoración y prescripción individualizada.
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